En los últimos años nuestro país ha mejorado progresivamente su política de control y tráfico de armas. Aún así, al igual que el resto de los países de la región, el mercado ilegal de armas sigue siendo un problema significativo, sobre todo por su estrecha vinculación con factores estructurales tales como la inequidad, el aumento de la violencia social y la consolidación del crimen organizado.
En los últimos años Argentina ha dado pasos importantes en el control del tráfico de armas, cambiando también los paradigmas de abordaje de la problemática e incluyendo nuevos factores en las acciones del gobierno.
En todos los casos el manejo de cifras y porcentajes relativas a la totalidad de usuarios y cantidad de armas registradas debe efectuarse con cautela, ya que estos datos tienden reflejar sólo una porción de las armas y usuarios realmente existentes. Un artículo titulado “Muchas armas legales, y muchas más todavía truchas”, publicado por Carlos Rodríguez en el diario Página/12 el 9 de julio de 2006, da a conocer que por cada arma legal registrada existe al menos una más que circula clandestinamente en el mercado ilegal, es decir que la proporción del comercio legal en la totalidad del mercado de armas es de 50% aproximadamente. Se estima que en la Argentina circulan dos millones y medio de armas.
Las fuentes del mercado ilegal de armas son variadas. Entre las principales se encuentran los robos a arsenales de las fuerzas armadas, depósitos policiales o judiciales, casas de particulares y la venta efectuada ilegalmente por funcionarios corruptos.
Al parecer, el contrabando ilegal de armas no tendría una importancia significativa en relación a la cantidad total de armas y municiones. Debido a que Argentina tiene capacidad de abastecer su propio mercado negro de armas, el tráfico se da principalmente desde nuestro territorio hacia países limítrofes, especialmente Paraguay y Brasil.
El destino de un arma recién ingresada al circuito ilegal es incierto. Muchas de ellas son revendidas, alquiladas o subalquiladas para ser utilizadas en un hecho puntual o en el contexto de una banda organizada. También pueden terminar en alguna armería clandestina. En muchos casos llegan a manos de ciudadanos comunes que simplemente las adquieren porque son más baratas o porque no están dispuestos a afrontar el tiempo y los costos impuestos por el RENAR. En todos los casos el precio varía dependiendo del historial de utilización y del tipo de armas.
En mi opinión, el uso ilegal de armas de fuego puede ser una fuente muy importante en cuanto a la inseguridad de la sociedad hoy en día, ya que cualquier robo o delito que se realice, se lleva a cabo con este elemento tan peligroso y de riesgo para todos. A esto debemos sumarle que las personas que las tienen bajo su poder, no siempre son conscientes de la responsabilidad con la que este objeto debe utilizarse y en qué situaciones. Por esta razón es que actualmente hay tantas muertes y víctimas a causa de su mal uso.
Por otro lado, como bien sabemos, si el tráfico de armas aumenta cada vez más, el problema está en quienes realizan este delito, que deberían respetar la ley y no hacerlo, pensando en todo lo que esto puede causar. También, el control para que esto no suceda, claramente está fallando, y es por eso que debemos replantearnos como sociedad si realmente es esto lo que queremos para nuestro futuro, o si optamos por empezar a hacer las cosas bien y cumplir con lo que se debe, porque algún día hasta podemos llegar a ser nosotros mismos las víctimas de quienes no son responsables de sus actos.
BIEN.
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