jueves, 14 de julio de 2011

Tráfico de chicos y adolescentes.

Las colas a toda hora en los puestos de Migraciones del puente que une La Quiaca con Villazón, hacen pensar en controles fronterizos estrictos. Sin embargo, el consulado argentino en esa ciudad boliviana ya tuvo que intervenir centenares de veces desde octubre de 2007, por chicas y chicos argentinos desaparecidos en ese país, o por niñas y niños bolivianos que se esfumaron en la Argentina. Las dimensiones del problema las da el hecho de que gracias a esas gestiones, en ese lapso, 622 menores están de nuevo con sus familias.
No es fácil determinar un patrón que permita conocer los móviles de quienes los secuestran. Si bien hubo algunos casos de adolescentes que habían sido engañadas, la trata con fines de explotación sexual no parece ser el propósito principal; en parte porque el 46% de las víctimas son varones, y además, por las edades.
Desconcierta saber que 238 nenas y nenes recuperados no tenían más de 5 años; pese a ser tan pequeños, muchos de ellos están por encima de las edades buscadas por las parejas que compran bebés para adoptar. Otros 284 tenían entre 10 y 17 años, y en su mayoría eran menores de 13 años. Los 100 restantes tenían entre 6 y 9 años.
Parece tratarse de un problema regional, ya que estos hechos se han producido en el departamento boliviano de Potosí y en la limítrofe provincia de Jujuy.
Juan José Arévalo Villegas, a cargo de la flamante Oficina de Tráfico y Trata de la Gobernación de Potosí en Villazón, sostuvo que la frontera no tiene control, y que además, hay infinidad de pasos naturales no controlados donde el cruce es LIBRE.
El titular de la Oficina de Tráfico y Trata en Villazón coincide: “Hemos recibido varios casos, que lamentablemente no han tenido traslado judicial. En otras ocasiones, cuando las sospechas de vecinos desatan un operativo que permite la liberación del niño, pocas veces hay detenidos.
Con su recuperación, la familia se da por satisfecha y no va más allá: muy pocos conocen sus derechos, y aún cuando así fuera, la mayoría vive muy lejos de los centros judiciales.
Quienes sí los conocen, como así también las obligaciones de los funcionarios públicos, se topan con pocas ganas de hacerlos cumplir.

FUENTE: http://www.clarin.com/sociedad/Preocupa-trafico-chicos-frontera-Bolivia_0_500949950.html

El tráfico de chicos y adolescentes se está expandiendo cada vez más, y el problema es que las noticias de las desapariciones casi no se difunden, por lo tanto muy poca parte de la sociedad logra enterarse de esta otra cara de la realidad. Aunque, si bien todos sabemos de la existencia de este tipo de ilegalidad, no le damos la importancia que deberíamos darle. Como bien pudimos leer en la parte de arriba, lo más preocupante, es que las personas que tendrían que ocuparse de proteger a estos niños que son traficados, en su mayoría, no le dan la importancia que estos casos merecen recibir. Mientras que, los padres o familiares de estas víctimas, son generalmente humildes, y marginados de la sociedad, y no tienen a nadie que los escuche, y los ayude como corresponde.
 Por lo tanto, tendría que haber una mejor organización en cuanto a los controles fronterizos, y una selección en cuanto a las personas que van a llevar a cabo ese trabajo, y que luchen por los derechos de esas familias que son separadas.
 Por otro lado, las leyes de nuestro país, también, deberían agilizar los trámites de adopción para no seguir favoreciendo la ilegalidad del caso. También deberíamos tener en cuenta, la concientización por parte de quienes buscan este tipo de apropiación para que finalmente entiendan que un hijo no se compra y mucho menos se lacera una familia.



jueves, 7 de julio de 2011

Ferias clandestinas.

En Capital se multiplican cada vez más los puestos de ropa, calzado, discos, películas y equipos de música, entre otros productos que se comercializan. La Salada, la megaferia enclavada en Lomas de Zamora, crece sin pausa. ¿Cómo lo hace? Primero, multiplicando puestos en diferentes puntos del país: hoy ya son unos 180 los puntos de venta que se proveen de este shopping ilegal a cielo abierto. La novedad es que los desprendimientos llegaron a la Ciudad de Buenos Aires, donde hay una decena de ferias bautizadas "Saladitas".La feria La Salada, catalogada por la Unión Europea como "emblema" del comercio ilegal, surgió hace 16 años cuando un pequeño grupo de ciudadanos bolivianos se instaló a vender ropa importada y comida a la intemperie. Desde entonces la feria no paró de crecer: ocupa unas 20 hectáreas y hay unos 15.000 puestos de venta ilegal de ropa, calzados, discos, películas, equipos de música, entre muchos otros rubros. La mayoría de los puestos se distribuyen entre tres grandes galpones y otros están afuera, debajo de puestos armados con maderas y chapas, lo largo de 15 cuadras a la orilla del riachuelo.
Según los informes de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, el conurbano bonaerense, la tierra más fértil para sembrar estos emprendimientos, sólo en el rubro textil cuenta con 66 puestos nutridos por La Salada.La novedad es que estas ferias textiles provistas de ropa falsificada o de procedencia incierta comenzaron a instalarse sin problemas en la Ciudad de Buenos Aires, a pocas cuadras de la Casa Rosada.

La Unión Europea calculó el año anterior que La Salada moviliza, sólo en textiles, unos 9 millones de dólares por semana y que unas 20.000 personas compran cada vez que se pone en marcha la feria.
En ese extenso informe expresó su preocupación por el crecimiento de este "emblema mundial del comercio y la producción de mercadería falsificada" y pidió "enfocar actividades y recursos en la lucha contra la falsificación".
Por el contrario, este paraíso de la ilegalidad no sólo no logra encaminarse a la formalización sino que encontró la manera de expandirse como un pulpo de mil brazos.


http://www.lanacion.com.ar/1015901-la-salada-llega-a-buenos-aires

Para cerrar con esta información, creo que la mayoría sabíamos de la existencia de estas "ferias o saldas" ya que las mismas hoy en día, están por todas partes y también, todos alguna vez consumimos indumentaria de estos lugares, quizás sin saber que era ilegal, sin esa intención, solo porque que la ropa, la podemos conseguir más barata a diferencia de la de marca. Claramente, para estas " grandes empresas de ropa ilegal" es buen negocio, por todo lo que venden por semana, mes o años y por las ganancias que se quedan y seguramente que para nosotros también, ya que compramos más de una prenda o calzado, a precios económicos. Viendo de este punto de vista, no estaría mal, pero la mayoría de la gente no sabe que comprar en ese tipo de lugares tiene un nombre, tan simple y claro como ILEGALIDAD. Es decir, que lo que estamos consumiendo no es apto para venta pública, ya que no sabemos de dónde viene, no sabemos si es robado, ni tampoco tenemos idea de la explotación infantil o también de mujeres y hombres grandes que hay de por medio, las condiciones de estas personas que trabajan en eso, son terribles, y por hacer el trabajo de cocer les dan algo mínimo como “sueldo”. Otra cosa que hay que resaltar, es que a veces por comprar más barato, nos termina saliendo más caro al final, ya que la ropa de ahí es baja tanto en precio como en calidad. Para que esto cambie, se tendrían que fundir todas estas ferias, y por empezar que la gente entienda que es ILEGAL. Para cambiar el pensamiento de un mundo o más a nuestro alcanzo, de una ciudad, se empieza por uno mismo.